domingo, 6 de marzo de 2011

Los científicos ¿esos seres superiores?

A veces me da la impresión de que la palabra ciencia, científico, investigador es sinónimo de aburrido, bicho raro, o incluso de superior. Me parece evidente que la ciencia no le interesa a nadie más que a aquellos que trabajamos en ella. Últimamente me quejo mucho de que somos invisibles, que no le interesamos a nadie ni nosotros y, mucho peor, ni nuestro trabajo. Pero ¿cuál es el problema? ¿Por qué me da la sensación de que somos como el agua y el aceite con el resto de la población?
Algunos se preguntarán por qué me preocupa el hecho de que no seamos reconocidos. Así que como no tengo ganas de ser políticamente correcta ni de tener pelos en la lengua lo diré clarito, por dinero. Creo que la única manera de que la ciencia consiga más financiación no sólo en cantidad de dinero sino en número de fuentes es que la gente conozca nuestro trabajo, la importancia que tiene, el dinero que supone y los beneficios (no monetarios por supuesto) que puede tener, para que pueda haber una mayor inversión de dinero.
Por ejemplo, en el campo de la biomedicina (que es el mío y del  que puedo hablar con más conocimiento), existen dos tipos de investigación, la básica y la aplicada. A todos nos parecen muy importantes los avance en tratamientos contra el cáncer, enfermedades neurodegenerativas como Alzheimer y Parkinson, por nombrar quizás las más conocidas. Supongo que a cualquier persona que se encontrara en la fatal situación de tener enfrente a un médico diciéndole que tiene tal o cuál enfermedad le pudiera proponer un tratamiento con un alto porcentaje de eficacia. Para que un tratamiento llegue a aplicarse de forma rutinaria previamente debe haber pasado una etapa experimental de 5 fases. De esto se encarga la investigación aplicada, la más (por no decir casi la única) reconocida o la que consigue salir con suerte en los informativos. Sin embargo, para llegar a la investigación aplicada hay que pasar antes por la investigación básica. Este tipo de investigación se encarga de estudiar cómo son las cosas,  de qué manera actúan, qué falla, por qué falla. Para que después se estudie cómo se puede regular, cómo se puede controlar, o quizás reparar. Todo esto supone años y millones de euros que en muchos casos se pierden porque el problema de la investigación es que en la pasión de descubrir está la angustia de no conocer el final, de no saber el resultado antes. Pero si no se sabe el por qué del problema, este no se puede solucionar.

Creo que el problema de que no se conozca nuestro trabajo, lo que es hacer investigación, la importancia de tiene, la tenemos nosotros, los científicos, que no somos capaces de hacer llegar al resto de la población el mensaje. ¿Nos creemos superiores y que lo que hacemos es tan complejo que creemos que el resto no lo va a entender? ¿No será que no lo sabemos contar de acuerdo al distinto nivel de conocimientos de cada persona? ¿O realmente somos unos bichos raros? ¿Realmente somos aburridos? ¿Realmente a nadie le interesa todo esto? Pues es una pena porque es realmene fascinante y ahí va una muestra . La vida dentro de una célula: http://www.youtube.com/watch?v=quOoax5RASk

domingo, 13 de febrero de 2011

El talento por encima de los resultados.

¿Y si lo que se valorara en ciencia cambiara dentro de unos años? Esa es la pregunta que me hizo un antiguo compañero de trabajo hace unos días. Y en eso me puse a pensar hace dos días después de que leyera en  http://www.elmundo.es/ una entrevista a Xavi Hernández en la que decía que hacía 6 años era un jugador en extinción. "A mí me gusta el talento, la calidad individual. Ahora es más importante que la condición física y me gusta que sea así para que haya espectáculo. [...] Los futbolistas como yo estaban en peligro. Todos eran altos, dos metros, muy fuertes físicamente, con gran pegada..." El talento por encima de los resultados.

¿Y si en ciencia pasara lo mismo?  Ahora mismo la ciencia se limita al resultado, refieriéndose en este caso el número de papers publicados, cuantos más mejor. Porque para poder tener una carrera duradera en investigación lo que importa es eso, la cantidad de publicaciones que se tienen y, por supuesto, cuanto más alto mejor. ¿Más alto? Sí, porque cada revista de investigación como Cell, Science, Nature (sólo quizás las más conocidas) poseen un índice de impacto distinto y tu carrera científica se reduce una simple cuenta matemática en la que se hace la suma de los índices de impacto de tus publicaciones. Pero, ¿hay calidad? Bueno, la respuesta inmediata es sí y ... ¿a qué precio? Un investigador pasa años haciendo experimentos, analizando datos para encontrar una explicación o respuesta a su planteamiento. Sin embargo, no importa el resultado sino que sea lo que sea se publique cuanto más alto mejor y, sobretodo, ser el primero en publicarlo porque si eres el segundo ... pasas a segunda división. Consecuencia: los experimentos se hacen rápido, no se cuestiona el método, ni el resultado, sólo se acumula dentro de un paper junto con otros resultados ... pero ante todo rápido.

Pero quizás dentro de un tiempo, nos demos cuenta de que la ciencia se está limitando a hacer números y lo que de verdad importa es la ciencia en sí misma, el descubrimiento, un método incuestionable; es decir, el talento por encima del resultado.

domingo, 26 de diciembre de 2010

La Navidad y el Sadomasoquismo (SM)

Tengo que admitir que en ciertos aspectos me considero poco convencional, y uno de ellos es la lectura. El libro que me estoy leyendo estos días se titula "Dómina Zara: Soy un sueño". Este libro es una autobiografía sobre la Dominatriz más conocida en España. ¿Por qué me decidí a leer este libro? pues por la misma razón por la que me leí "Historia de las religiones" porque todos somos distintos, todos creemos en distintos "Dioses" (o ninguno) y porque cada uno vive el sexo a su manera (o de ninguna). Y para poder respetar, entender y sobretodo no juzgar a la ligera a las personas, es bueno conocer y saber. Además lo peor que te puede pasar es ser más tolerante (o no si tu mente es un poco obtusa).

Sin embargo, no todo el mundo piensa igual (obviamente). Esta semana viajaba en avión para venir a pasar las Navidades a España cuando saqué mi libro de lectura del bolso para poder entretenerme durante el vuelo, ya que no me hace mucha gracia volar. Mi asiento estaba situado en el medio y a cada lado estaba sentado un hombre. En cierto momento estaba yo toda concentrada en mi lectura de trajes de cuero, botas de vinilo con tacón de aguja, fustas y lengüetazos cuando por el rabillo del ojo me dí cuenta de que el hombre situado a mi derecha (que rondaba los 45-50 años) ojeaba mi libro y luego a mí de forma alternada. En ese momento me puse roja como un tomate. La verdad es que me importa poco lo que piensen los demás, pero en las distancias cortas, las miradas inquisidoras me presionan. Así que me pasé el resto del viaje intentando leer el libro con una apertura que limitara el acceso a los ojos de mi vecino.

Y en estas me encontraba yo cuando en el avión empezaron a sonar los villancicos en el momento de empezar el aterrizaje. Y sí, en ese momento los lengüetazos, las pony-girls, el establo y demás chirriaba junto con los villancicos, las voces de niños y los papás noëles. Pero si nos paramos a pensar, estas prácticas son consentidas y cada uno adquiere el rol que más le gusta; sin embargo, en las costumbres cotidianas de todo el mundo existen situaciones tanto o más dolorosas o humillantes en las que este rol que nos toca ni es el que más nos gusta ni es consentido. ¿Cuánta gente hay que se queja de las cenas de Navidad con familiares que no soportan, escuchando comentarios que les irritan? ¿No será falta de respeto e intolerancia a los demás?

Yo de momento seguiré leyéndome mi libro que me parece realmente interesante y disfrutando de las cenas de Navidad con mi familia que tampoco los puedo ver  mucho y no estamos como para desaprovechar los pocos momentos que podemos disfrutar juntos.

martes, 7 de diciembre de 2010

Peces, pirañas ... y tiburones

Desde pequeña me han enseñado a luchar por coneguir lo que quería, trabajando duro, sin mayores quejas. Sin embargo, dentro de un sistema piramidal uno se da cuenta de que para ascender o bien haces escalada, empleando tiempo, sintiendo el cansancio, pasando momentos de desánimo; o bien tienes la suerte de montar con una polea, gracias a la cuál, el tiempo, el trabajo y el cansancio son mucho menores. No digo nada del desánimo porque creo que tiene que ser muy duro el precio a pagar, una tristeza de ideales y un c... como la bandera de japón (¿He sido grosera?) Y quién se merece más llegar a la cumbre?

La ciencia quizás sea una de las profesiones a la vez más gratificantes y deprimentes que existen (también la que mejor conozco). La gente que trabajamos en esto solemos tener una gran vocación ya que el precio personal a pagar es altísimo desde los niveles más bajos, no sólo en las altas estratoferas. La ciencia utópica es aquella en la que todos los científicos comparten su conocimiento para un avance más próspero y en el que todo el mundo se respeta. Sin embargo la realidad es bien distinta. Ni siquiera en la etapa más temprana, durante la tesis, la gente se confía porque si alguien sin escrúpulos aprovecha tus resultados y/o ideas para su propio beneficio ... estás muerto. ¿Se puede uno imaginar cuanto más arriba, donde las artimañas para conseguir la información es mucho más elaborada?

Pero el mayor problema es cuando sabes que lo que de verdad interesa en este mundo es tener resultados cuanto antes ya que la competencia es altísima y siempre tienes que luchar por ser el primero en demostrar algo. Y ahí entran las pirañas, estas personas que se aprovechan del resto de peces para poder rendir cuentas al tiburón con poco esfuerzo, casi nada de trabajo y muy poca ética. Esas pirañas, aunque solas, conseguirán los beneficios otorgados por el tiburón. Otra cosa es ver si los peces, que no son idiotas, seguirán trabajando para la piraña o hay que cambiar de peces en la pecera.

A mi amigo Krop Tor.

jueves, 2 de diciembre de 2010

Estrella-2

Hace unas semanas me encontré con una persona famosa española en el aeropuerto de Orly (París). Yo iba a buscar a un amigo que volvía de viaje y mientras esperaba sus maletas ... ahí apareció él, tan alto, tan guapo, tan atlético. Y para cuando me quise dar cuenta ahí estaba yo como una boba mirando por el cristal con la boca abierta. Y no porque el chico sea atractivo, que lo es, sino porque, la verdad, no tengo la costumbre de encontrarme con gente conocida. Yo estaba superemocionada mientras que mi amigo (italiano) me preguntaba desde el otro lado del cristal quién era el tipo aquel.
Tengo que decir que la mayoría de la gente que me conoce me considera bastante extrovertida, pero la verdad es que a mi eso de gritar, chillar, pedir autógrafos, hacerse fotos, etc... me parece un coñazo (perdón por la expresión) para los famosos. Así que aquel día, cuando pasé a su lado, bajé la cabeza, miré al suelo y pasé lo más rápido posible. Pero mi amigo que tenía su cámara de fotos con él se ofreció a hacernos una foto. ¡Pero qué corte!...¡Pero qué boba! El chico en cuestión accedió muy amable a hacerse la foto y yo creo que estuve taquicárdica perdida durante todo el fin de semana.

Creo que es la única foto con un famoso que tengo. Ah no! me hice otra con Sergio Dalma hace unos años después de 2h de cola para que nos firmara el disco a una amiga y a mí. La verdad es que me gusta desde niña, vamos ... desde "Esa chica es mía". Y mi amiga me preguntó si la acompañaría a la firma de CDs, yo dije: "sí, pero le vemos desde lejos y nos vamos". ¿Qué pasó? que llegamos, nos compramos el CD y esperamos 2h a que nos lo firmara. Cuando por fin estábamos llegando, yo no hacía más que pensar en las miles de cosas que quería decirle cuando le viera. Y por fin, mi turno. Me acerqué, me preguntó: "¿Qué tal?", yo contesté: "Ahora mejor", después llegó el turno de mi amiga. Y, ahora que lo pienso, se me quedó la misma cara de boba, y la misma incapacidad de reaccionar.

¿Qué tendrá eso de la fama para que unos puedan sentirse más importantes que otros o que los otros se consideren inferiores a los unos?
En fin, tendré que ir más a menudo por Orly a ver si veo a más famosos y voy perdiendo mi sentido de inferioridad.