domingo, 26 de diciembre de 2010

La Navidad y el Sadomasoquismo (SM)

Tengo que admitir que en ciertos aspectos me considero poco convencional, y uno de ellos es la lectura. El libro que me estoy leyendo estos días se titula "Dómina Zara: Soy un sueño". Este libro es una autobiografía sobre la Dominatriz más conocida en España. ¿Por qué me decidí a leer este libro? pues por la misma razón por la que me leí "Historia de las religiones" porque todos somos distintos, todos creemos en distintos "Dioses" (o ninguno) y porque cada uno vive el sexo a su manera (o de ninguna). Y para poder respetar, entender y sobretodo no juzgar a la ligera a las personas, es bueno conocer y saber. Además lo peor que te puede pasar es ser más tolerante (o no si tu mente es un poco obtusa).

Sin embargo, no todo el mundo piensa igual (obviamente). Esta semana viajaba en avión para venir a pasar las Navidades a España cuando saqué mi libro de lectura del bolso para poder entretenerme durante el vuelo, ya que no me hace mucha gracia volar. Mi asiento estaba situado en el medio y a cada lado estaba sentado un hombre. En cierto momento estaba yo toda concentrada en mi lectura de trajes de cuero, botas de vinilo con tacón de aguja, fustas y lengüetazos cuando por el rabillo del ojo me dí cuenta de que el hombre situado a mi derecha (que rondaba los 45-50 años) ojeaba mi libro y luego a mí de forma alternada. En ese momento me puse roja como un tomate. La verdad es que me importa poco lo que piensen los demás, pero en las distancias cortas, las miradas inquisidoras me presionan. Así que me pasé el resto del viaje intentando leer el libro con una apertura que limitara el acceso a los ojos de mi vecino.

Y en estas me encontraba yo cuando en el avión empezaron a sonar los villancicos en el momento de empezar el aterrizaje. Y sí, en ese momento los lengüetazos, las pony-girls, el establo y demás chirriaba junto con los villancicos, las voces de niños y los papás noëles. Pero si nos paramos a pensar, estas prácticas son consentidas y cada uno adquiere el rol que más le gusta; sin embargo, en las costumbres cotidianas de todo el mundo existen situaciones tanto o más dolorosas o humillantes en las que este rol que nos toca ni es el que más nos gusta ni es consentido. ¿Cuánta gente hay que se queja de las cenas de Navidad con familiares que no soportan, escuchando comentarios que les irritan? ¿No será falta de respeto e intolerancia a los demás?

Yo de momento seguiré leyéndome mi libro que me parece realmente interesante y disfrutando de las cenas de Navidad con mi familia que tampoco los puedo ver  mucho y no estamos como para desaprovechar los pocos momentos que podemos disfrutar juntos.

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