A veces me da la impresión de que la palabra ciencia, científico, investigador es sinónimo de aburrido, bicho raro, o incluso de superior. Me parece evidente que la ciencia no le interesa a nadie más que a aquellos que trabajamos en ella. Últimamente me quejo mucho de que somos invisibles, que no le interesamos a nadie ni nosotros y, mucho peor, ni nuestro trabajo. Pero ¿cuál es el problema? ¿Por qué me da la sensación de que somos como el agua y el aceite con el resto de la población?
Algunos se preguntarán por qué me preocupa el hecho de que no seamos reconocidos. Así que como no tengo ganas de ser políticamente correcta ni de tener pelos en la lengua lo diré clarito, por dinero. Creo que la única manera de que la ciencia consiga más financiación no sólo en cantidad de dinero sino en número de fuentes es que la gente conozca nuestro trabajo, la importancia que tiene, el dinero que supone y los beneficios (no monetarios por supuesto) que puede tener, para que pueda haber una mayor inversión de dinero.
Por ejemplo, en el campo de la biomedicina (que es el mío y del que puedo hablar con más conocimiento), existen dos tipos de investigación, la básica y la aplicada. A todos nos parecen muy importantes los avance en tratamientos contra el cáncer, enfermedades neurodegenerativas como Alzheimer y Parkinson, por nombrar quizás las más conocidas. Supongo que a cualquier persona que se encontrara en la fatal situación de tener enfrente a un médico diciéndole que tiene tal o cuál enfermedad le pudiera proponer un tratamiento con un alto porcentaje de eficacia. Para que un tratamiento llegue a aplicarse de forma rutinaria previamente debe haber pasado una etapa experimental de 5 fases. De esto se encarga la investigación aplicada, la más (por no decir casi la única) reconocida o la que consigue salir con suerte en los informativos. Sin embargo, para llegar a la investigación aplicada hay que pasar antes por la investigación básica. Este tipo de investigación se encarga de estudiar cómo son las cosas, de qué manera actúan, qué falla, por qué falla. Para que después se estudie cómo se puede regular, cómo se puede controlar, o quizás reparar. Todo esto supone años y millones de euros que en muchos casos se pierden porque el problema de la investigación es que en la pasión de descubrir está la angustia de no conocer el final, de no saber el resultado antes. Pero si no se sabe el por qué del problema, este no se puede solucionar.
Creo que el problema de que no se conozca nuestro trabajo, lo que es hacer investigación, la importancia de tiene, la tenemos nosotros, los científicos, que no somos capaces de hacer llegar al resto de la población el mensaje. ¿Nos creemos superiores y que lo que hacemos es tan complejo que creemos que el resto no lo va a entender? ¿No será que no lo sabemos contar de acuerdo al distinto nivel de conocimientos de cada persona? ¿O realmente somos unos bichos raros? ¿Realmente somos aburridos? ¿Realmente a nadie le interesa todo esto? Pues es una pena porque es realmene fascinante y ahí va una muestra . La vida dentro de una célula: http://www.youtube.com/watch?v=quOoax5RASk
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